Cuando te desenamoras el mundo se hace grande y la boca chiquita. Se secan los labios.
Se transpiran los últimos resagos de la adicción amorosa y una cadena se deshace y cae de nuestra espalda.
Bailar es el antídoto.
La felicidad muta y se vuelve fresca de nuevo.
Nos recibe con amor en sus brazos de pluma la independencia.
El pueblo celebra con fiesta. El alma encuentra su almohada de nuevo.